La historia es la siguiente,
Mi padre, Jorge Orlando, me dio un abuelo, el unico que conoci, Orlando Bienvenido, pero le deciamos "el abuelo piruncho" fallecio lamentablemente y en una epoca en la que yo era una adolescente malcriada y caprichosa que no dedicaba mucho tiempo charlando con su abuelo. Pero aunque superficial en aquella epoca, muchas cosass quedaron en mi, sobre el, que le gustaba el helado de pistacho, que tomaba vino tinto con soda, que tenia ese simpatico pinguinito que mi papa aun guarda, que se quedo viudo antes de lo que el hubiese querido, que nos daba galletitas lenguitas de gato a mi hermana y a mi, que su heladera era dificil de abrir, pero mas dificil de cerrar, que ganaba siempre en la quiniela, que guardaba la plata que llevaba en el bolsillo izquierdo de su camisa, que le enseño a manejar a mi mama, que el mini patio de chiclana nos dio muchas alegrias, que usaba las uñas un poco mas largas de lo que a mi me gustaban,
Pero lo que me trae a contar esto estando en el Brasil, es que conoci a un hombre, que no deja de hacermelo recordar, Fransisco; por su pelo blanco, por sus ojos color del tiempo, por su bigote tupido, por sus manos grandes, su nariz prominente y redondeada en la punta, por la blancura de su piel, por sus cachetes...
no hablan el mismo idoma, no nacieron en el mismo pais, pero el parecido entre ellos es algo asombroso....
para los brasileros, este es mi abuelo, y la pequeña abrazada a el soy yo,
para mi papá, mi mamá y mi hermana, ese otro señor es Francisco... diganme si no se le parece....
disculpen que no se ve muy bien....
pronto foto de francisco....